Nuestra Inspiración

El comienzo de la Fundación Segundos de Vida

 Hola, soy Patricia Avendaño y voy a contarles la inspiración que nos llevo a comenzar esta hermosa labor.

En junio del año 2011, gracias a la asombrosa sincronía de la vida conocimos a Yuri Dayana Monroy, una niña muy graciosa, de doce años, simpática y bromista. Como todas las personas que aparecen en nuestra existencia, Yuri llegó con una inimaginable misión. En una visita que realizamos en familia al Instituto Nacional de Cancerología, se dio el encuentro, aunque duró muy poco, su chispa y ocurrencias nos cautivaron. Tiempo después, casualmente, volvimos a la clínica para realizar diferentes labores y con la ilusión de encontrarla. Ese día tuvimos la fortuna de descubrir una visión diferente de lo que es vivir, especialmente de lo que es fundamental para ser feliz, a pesar de que un cáncer en los huesos haya intentando borrar su andar y sus huellas.

Yuri es nuestra lección de vida, pues nos enseñó que en medio de la adversidad se vale ser feliz. Así iniciamos la mejor maestría sobre la vida vista desde otra perspectiva: confrontar a diario la muerte, aprender a despedir a aquellos amiguitos que se van de nuestro lado y perseverar por nuestros propósitos, en palabras de esta pequeña es: “muchos nos visitan en alguna época especial del año otros nunca lo hacen, sin embargo debemos continuar luchando”.

En el transcurso del tiempo nuestra amistad se fortaleció, las enseñanzas y los momentos especiales compartidos con ella pasaron para dejar una sabiduría en este camino tan complejo. En una de nuestras charlas me contó que uno de sus sueños era montar en globo, y casualmente alguien logró cumplirle ese sueño anhelado. No obstante, su nueva mayor ilusión era que nosotros crearamos una fundación para niños con cáncer con el fin de, según Yuri, “llenar de mucho amor a todos los niños que como yo sufrimos de una enfermedad tan fuerte como lo es el cáncer”.

Estas conmovedoras palabras son el reflejo de la sabiduría y fortaleza de nuestros guerreritos con cáncer. Gracias a ellos comprendemos que depende de cada uno de nosotros encontrar la verdadera felicidad, además de apoyarlos en las situaciones por las que pasan sus familias.

Mientras aprendíamos de esta nueva etapa en nuestras vidas, en diciembre del año 2012, esta enfermedad intenta arrebatarle el aliento a Yuri, pues el cáncer hace metástasis en sus pulmones. De inmediato comenzamos, junto con mi esposo, a hacer realidad este sueño que llamamos Fundación Segundos de Vida, que surge el 8 de abril de 2013. Uno de los objetivos era involucrar muchas personas interesadas en patrocinar, brindar abrazos reconfortantes y caricias que hicieran sentir a estos chiquitos una compañía en todo momento. Ese día, Yuri nos manifestó su inmensa alegría por la inauguración de su fundación. Todo estaba listo para que en mayo se realizará el lanzamiento oficial, pero desafortunadamente Yuri emprendió, el 27 de abril, un viaje al que no la podíamos acompañar. Ahora es la más bella estrellita que alumbra la Fundación Segundos de Vida, y a cada niño que forma parte de ella.

Aunque en poco tiempo Yuri impactó intensamente nuestros corazones, nuestros sentimientos y emociones hacia ella permanecerán para siempre. Es increíble como una personita llega a tu vida, cambia tus planes y propósitos. Ahora, sé que mi mayor sueño es continuar robando gigantes sonrisas, consolando y alentando a aquellos que pasan por un gran dolor físico y emocional, causado por el cáncer. Lastimosamente Yuri cumplió su misión, pero tenemos muchos chiquitos por quienes debemos trabajar.